
Paranoica-Crítica
Bitácora de Nerea Rojas
¿Sabes cuando ves una película y tu inspiración queda casi exhausta?
Que no se me malinterprete, hablo de esas obras magistrales cuya presencia es tan poderosa que durante unos minutos, unas horas o incluso días... te deja con un vacío temporal que la propia obra ha llenado. Una nueva existencia en tu interior que hace flotar el alma y amar la muerte a la que uno se acerca ante tanta belleza.
Es como si el relato de lo que somos cambiara por un momento. Y ese momento desea eternidad y consciencia, presentando el amor y el arte como algo primario.
¿Puede una pureza ser intocable?
A nivel ontológico, tal vez sí. Por sí mismas, el amor, el arte y la fe no podrán ser cultura o política, aunque por desgracia el interés humano egoísta lo banalice todo.
Hoy todos parecen querer ser otro relato, en vez de aceptar que nunca serán el mismo, y que ese cambio constante nos hace humanos.
La identidad está siendo sustituida por tratamientos hormonales: una falsa solución que enmascara las dolencias. Las imágenes de la memoria se recuerdan con pudor y el ahora se "vive" en tiempos que nunca nos han pertenecido.
Sin consciencia del pasado no vivido, hacia un futuro como actores de cine performático.
¿La IA es una herramienta o un arma?
Aunque conceptualmente se nos presenta como una herramienta para optimizar tiempos, cuando la aplicamos a la creación artística ¿dónde queda la autonomía creativa?
En su uso siento una profunda desconexión entre el tiempo invertido y el sentido del resultado. La téchne es sustituida por un proceso repetitivo de iteración sin control directo.
Obligada a adaptarme a sus sesgos y limitaciones se apagó mi interés por darle una oportunidad.
Lo tomaré como objeto de crítica o experimentación puntual, sin embargo me siento pérdida en su impacto y su sometimiento sin garantismo de seguridad, regulación o sostenibilidad.
